- Los robos se hacen más comunes en Lima. Ciudadanos viven con temor.
- Delincuentes utilizan nuevas tácticas estratégicas para realizar sus fines.
Es cierto que el tema de la delincuencia no es algo nuevo para los limeños. Esta existe desde el inicio de las civilizaciones cuando grupos que van en contra del sistema "quieren darse a escuchar" de forma violenta. No obstante, la seguridad ha implementado nuevos recursos para combatir a estos grupos sociales, desarrollando técnicas y estrategias que van más allá del ingenio policial. Pero, como se ha desarrollado una parte de la balanza, la otra lo ha hecho aún más. La delincuencia ha alcanzado un nuevo nivel en la sociedad, pues se adelanta a las estrategias que aún no se desarrollan. Siempre está un paso más adelante.
Hace algunas semanas, en el distrito de Breña (por el puente Tingo María), quisieron robar una casa perteneciente a una pareja de ancianos que estaban de viaje. ¿Cómo sabían que no estaban en casa? ¿Los estaban vigilando? Según testimonios de los vecinos, el asalto se desarrolló a las 7 de la noche. Aproximadamente, eran diez personas que, con la ayuda de una escalera; un auto del año y herramientas para abrir puertas, proseguían con la mayor calma. Felizmente, la casa no estaba vacía, pues una persona de confianza la estaba vigilando. Él ahuyentó a los invasores con ayuda de los vecinos impidiéndoles sacar pertenencia alguna. Lamentablemente, no se pudo tomar nota de la placa pues temían que usen algún arma de fuego.
Ayer, fui testigo de un robo en potencia que, por suerte, fracasó. Estaba en el micro en camino a casa después de una misa llevada a cabo en el distrito de San Juan de Lurigancho. Recorríamos las calles de la avenida Tacna, hacía mucho frío, por ello las ventanas estaban cerradas. Delante mío había una persona hablando por su teléfono celular, la mano con que manipulaba el artefacto era la que estaba en dirección al cristal, de pronto, el micro se detiene y una persona intenta abrir la ventana por donde estaba aquella persona comunicándose; sin embargo, "todo pasó como si nada hubiera pasado", valga la redundancia, pues sucedió en la más mínima cautela. Solo dos personas se dieron cuenta de ello, contándome.
Muchas cosas son fruto de los robos, una de ellas es la informalidad, pues del producto original se pueden sacar infinidad de copias con una menor calidad a la anterior. O simplemente, ambulantes venden la mercancía en las calles a un precio mucho menor, promocionando así el camino fácil para los comerciantes en "potencia".
¿Qué hace el Estado con esta problemática que cada vez se está expandiendo más? ¿Cuál es el rol de las Municipalidades? ¿Cuáles serían las alternativas de solución para ir "en contra de la marea"?
Algunas alternativas podrían ser la implementación de cámaras en los distritos donde el porcentaje de delincuencia es ya muy alto. Tenemos que atacar la base del problema, pero sin descuidar la cúspide. ¿Por qué no una línea telefónica tipo 911 que actúen en el momento? ¿Qué tal un correo electrónico para el público cibernauta? Se podrían hacer reuniones de consejo vecinal con algunos representantes que tengan acceso a la policía. Informar acerca de los riesgos y crear una cultura preventiva en los limeños.

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