martes, 25 de agosto de 2009
Árbol limonero
martes, 18 de agosto de 2009
Utopías electrónicas: realidades próximas
Es extraño pensar que en un futuro las cosas serán muy diferentes a como las vemos hoy en día. Nuevos modos de pensar, nuevas ideologías, nuevas filosofías.
¿Todo será para mejor? Uno no lo sabe, inclusive da algo de temor pensarlo. Es cierto, uno le teme a lo desconocido, sin embargo, ese es el único camino para nuestra evolución.
El presente ensayo es claro y objetivo: ¿El periódico, como lo conocemos, desaparecerá en algunos años? ¿El Internet y los ordenadores surgirán como seres omnipresentes, confiables y dignos para que hasta los más notables literatos de aquel momento los lean?
El mundo va girando, desarrollándose. Es extraño pensar que en el futuro no se necesitará gastar “tu china” para ir al quiosco más cercano y comprar un papel, que hoy en día, se está volviendo obsoleto.
- “No, los periódicos seguirán existiendo. Siempre habremos los fieles al tradicional medio de información, aunque seamos unos cuantos.”
Hay generaciones que piensan que lo digital es sinónimo del Apocalipsis o sinónimo de ir por el camino más fácil, un claro ejemplo serían los abuelos de algunos de nosotros, pero, felizmente, esos modos de pensar ya están desapareciendo. Actualmente, sería extraño preguntar quién tiene computadora en vuestros hogares, sería mejor sondear quién no la tiene. Además ¿quién sabe si en algunos años serán más accesibles por la cantidad de demanda por parte de los consumidores?
La mayoría de gente no lo ha notado, pero ya se está dando inicio a un nuevo periodo en nuestra historia, la llamada “tercera ola” según Alvin Tofler. Un periodo en donde surgen las nuevas tecnologías de la información y comunicación, las conocidas TIC.
El Comercio, Correo, Perú 21… ya tienen página web desde hace ya varios años, donde se publican las noticias de hoy, siendo más práctico y rápido que en el medio impreso, donde se publican las noticias del ayer, no habiendo marcha atrás por si surge algún indicio que cambie los acontecimientos.
- “Estar mucho tiempo sentado frente a una computadora te daña los ojos.”
Según nuestro profesor y conocidos oftalmólogos, está probado que las pantallas son los principales causantes de afecciones de salud, tales como: irritabilidad, cansancio visual… pero esa premisa la deben conocer los ingenieros de las nuevas tecnologías y es probable que ahora mismo estén en medio de algún proyecto para la fabricación de monitores que no produzcan un daño a la vista de los usuarios.
- “¡No todos tenemos acceso al Internet!”.
Falso. Actualmente, el Internet se ha convertido en algo cotidiano. Contamos con servicio a páginas webs desde nuestros celulares, ipods, videojuegos (Wii), etc. No sería extraño que se cree un servicio de implementación de nuevos mensajes de texto con las principales noticias del día.
- “El periódico es mejor, porque es distinto tenerlo en físico que estar mirando una simple pantalla”.
Cierto, es distinto, pero mejor. Por ejemplo, si uno quiere hacer una investigación sobre un tema específico, la red te provee de toda la información guardada en un historial electrónico y confiable de los principales diarios. En cambio, una persona no tiene un archivo periodístico, a menos que sea un investigador. Las noticias no se vuelven a publicar y no hay manera de ir hacia el inicio de una historia del modo tradicional.
Siempre habrán personas que estén en contra y otras a favor, pero la realidad es indiscutible. Como lo dije antes, la era de las TIC está desarrollándose cada vez más. Nuevas generaciones son genios de los ordenadores. Todo va en un constante cambio en donde el cielo es el límite. El periódico como medio físico sí desaparecerá dándole paso a una etapa que muchos tememos, pero que será la clave de un nuevo paso en nuestra historia.
viernes, 14 de agosto de 2009
¿Crees en fantasmas?

Actualmente, el tema del "más allá" se ha explotado por los medios como un simple medio de entretenimiento, inclusive, antes de escribir la nota, revisé algunas fotos de fantasmas en la web para bajar alguna y ponerla en el blog, se imaginarán cuál fue el resultado: fotos basura.
Hace algún tiempo recibí un mail que adjuntaba un promedio de quince o veinte fotos de supuestos muertos en vida. Las fotos sí me llegaron a sorprender un poco, pero no fue por la imagen y la leyenda que lo describía, sino por los recuerdos y sensaciones que recordaba cuando las observaba.
Creo que no es extraño sentir presencias. Tener la sensación de que alguien nos mira es algo que todos han sentido alguna vez, pues las experiencias que viví dejaron marca.
A los doce años, un niño espera tener una reunión con sus amigos del colegio, regalos, regalos y más regalos; todo salía como a pedir de boca hasta que trajeron un paquete grande rectangular forrado con papel de regalo, yo, inocentemente, lo abrí hasta que vi el nombre del" juego de mesa" que una tía me había obsequiado: Ouija.
¿Pude dormir esa noche? NO. La caja tenía un material para que brille en la oscuridad y eso no me dejaba tranquilo al momento de dormir. Lo tapé con unos papeles y lo coloqué en mi biblioteca. Apagué la luz y estaba listo para dormir. No había nada que me molestara, la puerta y la ventana estaban cerradas. ¿Qué paso, entonces? El papel con el que había cubierto el juego se cayó. No había forma. No había corrientes de aire. Todo estaba cerrado.
¿Piensas que eso fue todo? Fue solo el comienzo.
La época de vacaciones me demostró que había algo extraño. En ese periodo solía dormir muy tarde, tal vez 3 o 4, y pude sentir, por primera vez, el miedo.
Hora: 3 am de un día de semana. Todos estaban durmiendo, yo era el único noctámbulo en la casa. Quería dormir, apagué la televisión y estaba listo para cerrar los ojos, pero, demonios, no encontraba una posición cómoda. ¿De costado? bueno. Ya listo para proceder siento un frío en el cuello y se escuchó un "¡Uhhh!", como si alguien se hubiera asustado por algo. Mis ojos se abrieron abrúptamente, me cubrí con el edredón, empecé a sudar, hacía mucho frío; solo quería que el sol se mostrara y que me de valor. No quería sacarme el edredón de mi rostro aunque respiraba a duras penas, sentía que había alguien escondido ahí que me estaba observando.
A la mañana siguiente, la noticia corrió por mis contactos, uno de ellos me preguntó a qué hora había pasado, le dije que a las 3, él me dijo "¿Haz visto la película del exorcismo Emily Rose?" Le respondí que no y me dijo que todo lo malo sucedía a las 3 de la mañana. Me quedé estupido, literalmente.
¿Ellos están con nosotros? ¿Nos cuidan? ¿Nos observan? ¿Qué quieren? ¿Por qué no se van?
Son incontables las cosas que han pasado aquí, pero siento que ese "sexto sentido" ha bajado, ya no los percibo como antes, inclusive creo que ya no me asusta. Es como si ya me hubiera acostumbrado. ¿Se alimentarán del miedo? Tal vez sí, tal vez no.
No soy fanático de los casos paranormales. La Ouija que tenía la desaparecieron, si es que se preguntaban en dónde la tengo ahora. La pregunta sigue en pie para una respuesta: ¿crees en fantasmas?
martes, 11 de agosto de 2009
Made in Pucallpa
Él dormía en un ambiente gélido donde cada paso se sentía más próximo que el anterior, las camillas donde yacían los pacientes rechinaban por el óxido; los gemidos de los pacientes recorrían todo el hospital, donde solo un muerto podría descansar.
Las guardias son “tareas” por las que todo estudiante de medicina tiene que pasar, debe sentir la sensación y la presión de estar trabajando y que en cualquier segundo un paciente puede estar en peligro de muerte.
El ambiente de la casa andaba cargado; el ambiente no era el propicio para realizar preguntas. Al principio pensé que sería otra “historia de médicos”; sin embargo, al cabo de unos segundos no paraba de escribir.
Sus ojos, negros en la oscuridad de la intemperie y casi castaños con el primer rayo de luz de las mañanas, me hablan de un mar de secretos oscuros en lo más profundo de su alma; su piel canela reflejaba largos días de trabajo, y sus cicatrices, el sufrimiento por el que ha pasado y que ha dejado marca, tanto afuera como adentro.
Transportes Arellana trajo una mañana de verano a muchos viajeros de provincia que querían probar suerte en la capital, uno de ellos era Mauricio, un niño de diez años acompañado de su mamá, un pasaporte y unas cuantas maletas donde llevaba lo prioritario para vivir. Ambos llegaban desde Pucallpa porque Mau, como lo llamaban, buscaba un mejor destino en una ciudad donde ya no habían árboles, ríos ni animales, sino edificios, gran cantidad de gente, contaminación y taxis acosándolos para que utilicen su servicio.
El colegio Pedro Lavarte fue el escenario donde vivió parte de su niñez y toda su adolescencia. “Los primeros años fueron un martirio”. Como él tenía el “dejo” selvático, sus compañeros lo utilizaban para burlarse. Se sintió discriminado.
Por un momento le pasó por la cabeza regresar a su tierra porque sentía que no encajaba, talvez una respuesta inadecuada fue el aislamiento; sin embargo, esa no fue excusa para descuidarse en los estudios, por ello siempre ocupaba los primeros puestos de su promoción. Años después se dedicó al deporte, llegando a ser subcampeón escolar en
Todo cambió desde el tercer año de secundaria. Conoció a un nuevo profesor que dictaba la clase de anatomía y que fue el que lo inspiró para seguir la carrera de medicina, su nombre era el doctor Lavado.
Siempre pensé que la carrera de médico era algo del otro mundo donde pocos “sobrevivían”. Mau fue una de las pocas excepciones. Para él no fue tan difícil, solo tenía algunos inconvenientes personales, pero con esmero y preocupación logró sobreponerse a cualquier problema.
-Como en esos tiempos no tenía dinero y tenía que trabajar para sobrevivir, empecé a dictar clases preuniversitarias en
Los momentos más importantes que ha vivido fueron dos, uno de ellos fue cuando se colegió en el Colegio de Médicos del Perú. Sintió gran felicidad por haber cumplido una meta que él mismo programó. En esos momentos recordaba los duros instantes que tuvo que pasar debido a su situación económica.
Trabajar y estudiar fue arduo. Sus días como profesor de academia lo remontan a esas emociones llenas de envidia por sus demás compañeros. Todos ellos tenían una casa en donde les esperaba un hogar cálido, un plato de comida caliente preparado por sus madres a quienes después les contaban sobre como les había ido en el día. Mau, en cambio, buscaba un ambiente propicio para poder estudiar. Por ello, el colegiarse fue una de las experiencias más emotivas que tuvo.
El segundo momento más importante fue cuando se casó. “Un individuo queda totalmente realizado como persona cuando organiza una familia. Al mantener una responsabilidad como ésa, la vida adquiere más sentido”. Sinceramente, yo discrepo un poco con esa reflexión, porque, actualmente, estar casado no es un requisito indispensable para sentirse realizado, todos es cuestión de cómo saber encaminar tu vida.
A los que son médicos les da mucha pena ver morir a la gente, se sienten impotentes frente a la desgracia personal. Todos en algún momento se han preguntado: “¿para qué demonios existe la medicina?”
Es normal hasta que uno se acostumbra a sentir la frustración del trabajo, porque no todos los pacientes pueden recibir el beneficio de la curación.
En una oportunidad, tuvo una paciente con diagnóstico de fisura estercorácea, en donde, a través de la pared abdominal, la paciente eliminaba materias fecales.
La paciente estaba al cuidado de Mauricio y pedía ayuda a gritos, literalmente. “Hicimos lo que estaba en nuestras manos, pero un día murió cuando la atendía”. Él tenía 28 años y fue la primera de muchas experiencias que pasó en su vida como médico.
-Me acuerdo mucho que en ese caso me quedé con ella noches enteras para intentar “salvarla”, sabía que era difícil, pero lo intenté. Mi decepción se refería a que como se trataba de un caso grave, yo ya sabía que iba a morir, pero no quería aceptarlo; yo luchaba con el propósito de ayudarla, aún sabiendo que mi trabajo era inútil.
Mientras escribía, no podía mantener la mente fuera de aquellas escenas, incluso me sentía dentro de ellas. El sentimiento de la pérdida era algo compartido entre entrevistante y entrevistado. La hoja de apuntes: empapada de sudor.
Otro caso se refiere al de una paciente muy anciana diagnosticada con diabetes mellitas en fase terminal.
La circulación estaba faltando en sus miembros inferiores debido al proceso de la arterioesclerosis y, en este caso, a pesar de los tratamientos los pacientes progresan negativamente y, por ese motivo, se tomó la determinación de intervenirla quirúrgicamente a través de una amputación.
Entraron a la sala de emergencia una noche y procedieron a intervenirla quirúrgicamente y, durante el acto operatorio, el médico jefe lo “obligó” a cortarte el miembro con el instrumento del caso. El jefe sabía que Mauricio se había encariñado con la señora, por ello le designó tremenda tarea, la cual fue sumamente difícil por el cargo emocional.
Fue una experiencia bastante especial porque se trataba de su primer paciente quirúrgica en el internado. Le dio mucha pena cortarle la pierna desde el muslo porque se estaba pudriendo a causa de una gangrena, pero más pena le dio verla morir por el deterioro natural. La abuelita finalmente falleció, fue algo muy impactante para él.
-¿Alguna vez viste la muerte cara a cara?
-Sí, muchas veces, ya sea por el trabajo o por alguna adversidad que pasé en los viajes a Ayacucho en época del terrorismo, pero esa es otra historia.
Cuando pasó por la antigua fraternidad de Lima, que ahora se llama Instituto Materno Perinatal, se tuvo que encargar de una joven que ingresó a su servicio con el diagnóstico de aborto incompleto e infectado. Había sido mal abortada por una comadrona que no era médico y que sembró gérmenes en la intervención.
Durante tres días peleó contra la muerte porque la paciente estaba en un estado crítico, hasta que el cuarto día sucedió lo inevitable. Ese día, estando con ella, se cogió de su antebrazo muy fuertemente y, balbuceando, sin voz; le decía que la ayude.
Su piel estaba muy rígida, no podía soltarse y, estando en esa posición, dejó de existir media hora después.
“Desprenderme de ella fue una tarea que me llevó mucho tiempo, estaba paralizado por la impresión y por la rigidez cadavérica”, en total pasó una hora.
En su profesión, el médico tiene que vivir inicialmente una gran cantidad de experiencias muy particulares y totalmente diferentes de otras profesiones, porque luchar contra las enfermedades, sobretodo con pacientes críticos, no siempre se triunfa y las veces que no tienen el éxito que se espera te deja la sensación de que uno es un inútil y que todo lo que se ha aprendido no sirve para nada, pero poco a poco, y en el ejercicio de la profesión, uno va madurando y dándose cuenta que, definitivamente, uno debe aprender a perder contra la muerte. De ahí la necesidad del que el que estudia esta carrera debe estar debidamente preparado para afrontar estas frustraciones que se presentan como “normales”.
No paraba de escribir, inclusive quería escuchar más; escribir más, pero no podía porque el tiempo libre se había terminado. Saliendo de la sala, la temperatura bajó, el nerviosismo se había ido y sentí que estaba más unido con mi entrevistado. No fue una tarea sencilla, puesto que experiencias de ese tipo no se consiguen de forma sencilla.
Siempre tuve una duda en todo el tiempo que conozco a Mauricio, siempre he notado que tiene una cierta dificultad para caminar: cojea. ¿Gajes del oficio?
Debe ser una cicatriz externa de sus tiempos de atleta, pero esa ya es otra historia.
domingo, 9 de agosto de 2009
Solo un aprendiz
Hoy estuve recordando mis clases de semiótica en tercer ciclo... esas clases que nos divertían a todos, porque las imágenes presentadas en el ecram nos hacían pensar y llegar a una conclusión que nos asombraba y al mismo tiempo nos fortalecía queriendo seguir descubriendo más y más. Ese curso fortaleció mis deseos de seguir la especialidad de publicidad.
Caminando por las calles de Javier Prado yacen los visibles afiches de Pilsen, Cristal, Azaleia, Brahma... y el "bichito" que tengo metido en la cabeza me hace verlos y examinarlos... las preguntas de: ¿por qué ese color?, ¿por qué esos modelos?, ¿quién eligió ese tipo de letra?, ¿para qué pusieron esa mierda y por qué la publican?... todos los porqués y los quiénes me acompañan en el camino de regreso a casa mientras admiro el trabajo de los que algún día, si el cielo lo quiere, serán mis colegas.
"Ustedes van a necesitar llevar el curso de psicología cuando terminen porque ya he recibido quejas de alumnos que me dicen que siempre que pasan por la calle y ven algún afiche sí o sí tienen que analizarlos". Pensé que estaba bromeando, pero ahora veo que también pasa conmigo y, en cierta forma, me siento agradecido, porque demuestra que tengo el empuje y la predisposición para observar y analizar. Estoy feliz porque por fin sé lo que quiero y no he desaprovechado el dinero invertido. Uno de mis mayores temores era escoger algo, como por ejemplo derecho o arquitectura, y al final de cuentas decir: Ya no me gusta. Sé que mis papás hubieran dicho que el dinero no es problema, que por lo menos descarté algo para lo cual no había nacido; mentiría si dijera que yo mismo me lo creo. Sé que el dinero no es lo principal en una familia, pero es un factor importante. Sin dinero no se puede hacer nada. Sé que suena algo materialista, pero las cosas son así, realmente no se podría sobrevivir.
Al principio hablé de algo, ahora estoy hablando de otra cosa. Tengo el defecto de irme por las ramas, pero así soy yo.
"Hagas lo que hagas, nunca dejes de escribir." Esas palabras me quedaron grabadas. Mi papá me lo dijo cuando estaba indeciso sobre qué hacer con mi vida y, ahora, es lo que más hago.
Los senderos ya están trazados y los viajeros estamos a medio camino de llegar a la meta. Es increíble cómo pasa el tiempo, ahora solo faltan dos años y todo habrá terminado, pero no será el fin, sino el comienzo del verdadero reto.
sábado, 8 de agosto de 2009
La decisión

Es la primera vez que puedo decir que estoy compartiendo algo con otras personas por un medio que, tal vez, jamás hubiera utilizado. Muchos de mis amigos tienen sus propios blogs. ¿Que si los he leído? No. Ja, solo algunos. Sé que me deben estar odiando, pero esa es la verdad viteh.
Bueno, vayamos al grano. Las decisiones están por todas partes, nos rodean a cada momento y, supuestamente, tenemos que elegir la mejor para nuestro beneficio. Para algunas personas eso es simple, para otras no; yo soy una de ellas. Me he demorado un siglo en escoger el nombre para el blog, consultando con mis contactos a ver cuál era el mejor, o el que mejor iba con mi personalidad, pero cada vez que ya tenía uno y lo tipeaba otro ya lo tenía. Era estresante.
Si solo me demoré siglos en escoger el nombre no se imaginan cómo lo hice para escoger la carrera que estoy estudiando. Quinto fue una etapa en donde no sabía lo que quería, siempre iban universidades para tomarnos exámenes de admisión, yo no estudiaba ni me importaba, porque aún no sabía lo que quería, sin embargo, ese fue mi primer error. Todos mis amigos entraban, todos ya sabían lo que querían, yo estaba en la luna. Como es de suponerse, no ingresé a ninguna.
Siempre me gustó el arte, inclusive quise estudiar eso, pero ¿en el Perú hay campo? No hay mucho. ¿De qué vale estudiar para no tener la seguridad si tendrás trabajo? Siempre fui bueno en letras y mi mayor trauma fueron los números.
¿Arquitectura? Puede ser. ¿Números? ¡NO! ¿Derecho? ¿psicología? Alguien ilumíneme. ¡Publicidad tiene que ver con creatividad!. ¡Listo!. Nadie me hable de otra carrea.
Nunca falta el que mete la pata, pero en este caso fue mejor. Mi papá trabaja en la Facultad de Medicina de la San Martín y me recomendó que intente con una carrera que nunca se me pasó por la cabeza: Ciencias de la Comunicación. "No hay prisa, puedes estudiar eso y de ahí especializarte, así saldrás con un conocimiento más amplio sobre todo, tendrás una considerable ventaja sobre los que solo estudian publicidad. El exámen es en un mes. Prepárate". No puedo negar que lo que me dijo cambió todo lo que había planeado. Estudiar, estudiar, el examen es dentro de un mes, ninguna académia me recibirá solo por un mes, o menos. Es tiempo de tomar las riendas por mi propia cuenta.
Han pasado tres años desde ese día. El tiempo pasa muy rápido. Un año de preocupación se resolvió en unos minutos de conversación. Y ahora heme aquí. Ya son casi las 4 am y no puedo dejar de escribir, para algunos puede parecer una tontería, pero para otros es un modo de vida, un modo del que yo quiero vivir, un modo del que yo quiero expresar por medio de lo que escogí.

