domingo, 15 de noviembre de 2009

S.O.S.


-No sabía qué demonios estaba pasando, yo estaba en el carro y veía por las calles gente corriendo, gritando y rezando en las veredas. No sabía…
-Estaba dictando clases y me importó un carajo, los dejé en el salón y me fui corriendo, es que, hijo, tú sabes lo nerviosa que soy.
-Vi unas luces en el cielo, no sabía que carajo era, solo estaba preocupada por correr.
-Estaba preocupado porque no podía llamar a mi casa para saber si estaban bien ¡los celulares estaban muertos!






Un día de clases cualquiera, en donde uno lamenta no haber encontrado cupo en la tarde para todos sus cursos. Era verdad, me había matriculado tarde y tuve que llevar el curso de Lengua II a las 6 de la tarde los miércoles y viernes, pero no era tan malo como yo pensaba porque tuve la “suerte” de pasar una experiencia en la universidad que muchos envidiaron.

Clase de… la verdad no me acuerdo, estaba tan aburrido que me estaba quedando dormido en la mesa, mientras dibujaba en mi cuaderno la profesora seguía con los grandes misterios de la sintaxis y el análisis morfosintáctico, pero, de repente un movimiento telúrico se hace protagonista de la clase dejando de lado los rostros de aburrimiento y cansancio y las miradas de miedo y confusión se apoderaron del momento.

-¡Qué pasa!
- No te preocupes, pasará en un momento.  


[El movimiento seguía y se hacía cada vez más fuerte]

- No para... ¿por qué?
-¡Juan Manuel, tengo mucho miedo!
- Tranquila, tranquila, vayamos al pasillo, verás que todo ya habrá pasado.  


[Los demás alumnos estaban saliendo de sus aulas preocupados y extrañados de que el sismo dure tanto]   

-¡No deja de temblar y estamos en el quinto piso!
-Esta bién, entremos y saquemos nuestras cosas rápido.


Mientras nos disponíamos a sacar nuestras cosas la profesora ya se había ido y veía con indignación a un huevón parado en una mesa gritando como si todo se tratara de una broma.. lo era, tal vez, para él.  

-¡Baja, pero despacio!
[¿Me hizo caso? No.]
Carajo, te estoy diciendo que despacio!    

... 


Los pisos eran interminables, mientras baja uno sentía que todo se movía muy fuerte. Todos nos empujábamos para llevar al primer piso. El edificio de talleres era un caos, la gente salía gritando y corriendo mientras que las lunas amenazaban con caerse por las fuertes vibraciones. El miedo se estaba apoderando de todo.

Por fin llegamos al primer piso. Todas las personas estaban atentas a las lunas porque ese era el aviso de que el movimiento se había terminado. Estas seguían moviéndose.
  

[¡Mierda, dura demasiado!]

Mi amiga se puso a llorar y yo la abrazaba diciéndole que todo ya iba a terminar. Las lágrimas querían escaparse de mis ojos, pero no podía demostrar eso porque necesitaba ser fuerte. Las lunas pararon. El sismo terminó.

Tenía que ir a mi casa para tener la seguridad de que todo estaba bien.  Al momento de salir el mar de estudiantes se apretujaba por el marco de la reja porque los vigilantes revisaban absolutamente todo.

Corrí, literalmente, a mi casa. Todas las personas estaban afuera de sus casas preocupadas y con los celulares en la mano. Llegué, pero no encontré a nadie.

Los medios explotaban por la noticia de que el epicentro había sido la cuidad de Pisco. Los reportajes de unos chicos que grabaron el momento del terremoto en su departamento en no sé qué piso barría con todos los reportajes en Youtube, Jessica Tapia me tenía harto repitiendo lo mismo una y otra vez; pero aún no llegaba nadie.
Al fin llegaron. No les pasó nada, felizmente.



Fue algo extraño e inusual. Mi primer terremoto en el quinto piso de mi facultad.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por leer : )

Se le agradece.