domingo, 15 de noviembre de 2009

En búsqueda de un renacer


La llegada de un hijo siempre despierta alegría y esperanzas. Hace 13 años una humilde familia de Mala trajo al mundo un niño; el embarazo fue tórpido y daba la impresión de que algo no estaba correcto. Luego del nacimiento, el niño fue sometido a evaluaciones médicas y los profesionales determinaron el diagnóstico: Displacia Renal Bilateral; esto quería decir que los riñones no se habían formado bien y eran más pequeños de lo normal. La madre fue advertida que habría que un problema a futuro que dependería de la mala función renal. Los riñones extraen de la sangre los diversos tóxicos sólidos que se forman en el cuerpo como resultado del trabajo o metabolismo de las células y los tejidos; luego, los elimina a través de la orina y el individuo conversa la salud, si esto no es así, entonces, el individuo llega a grados de intoxicación severa y puede morir en una Insuficiencia Renal Terminal.

Por cierto, la familia realizó denodados esfuerzos para mantener la salud del niño y a partir de los 7 años comenzaron a realizar el procedimiento médico denominado Diálisis empleando una máquina electrónica denominada Riñón Artificial para extraer de la sangre los principales tóxicos, como la urea y la cretinina y, permitir vivir al niño en condiciones más o menos equilibradas.


Actualmente se encuentra en un Programa de Homodialisis tres veces por semana, para lo cual deben viajar a Lima las veces mencionadas. La pregunta es: ¿Hasta cuándo podrá la humilde familia mantener este ritmo de gastos para venir a la capital? ¿Por qué no existe en Mala algún centro especializado para atender a los más humildes?

A pesar del importante esfuerzo de nuestras autoridades de Salud, en el Perú. Existen aún carencias de ayuda directa para casos como los que comentamos. Una buena idea sería contar con un “Sistema de Aseguramiento Universal” a través del cual toda persona, sin exclusión, podría ser beneficiada en atenciones de Servicios de Salud sin tener que pagar, cuando no pueda hacerlo.

La solución para este caso es un transplante renal. Habría que encontrar riñones compatibles con el niño para que su sistema inmunológico no lo rechace; esta tarea no es fácil pues en el interior de la Hemodialisis podría ocurrir una infección con algún germen peligroso como la Pseudomona o la Klebsiella, que son muy resistentes a las terapias antibióticas y, por lo tanto, podrían causar la muerte del pequeño.

Si estuviéramos en un país con grandes posibilidades económicas, este niño ya estaría internado en un ambiente muy limpio y aséptico con su terapia, su refuerzo nutritivo y el cariño del personal que lo atiende. Estaría en un compás de espera hasta encontrar el riñón compatible para ser transplantado evitando en él todos los movimientos de ida y vuelta que lo van deteriorando día a día… Esto es un sueño… una expectativa. Pero, reaccionando y ubicándonos en nuestra realidad, en todos los lugares existen entidades privadas que pueden realizar filantrópicamente estas acciones que benefician a la comunidad. Las autoridades deben colaborar en la búsqueda de aquellas pues ellos tienen los medios y las posibilidades para hacerlo; a veces falta la decisión que la emergencia obliga a realizar; en los ambientes públicos y privados, de Salud, debería haber profesionales, o personal, que identifique estos casos dramáticos para empadronarlos y comenzar la ayuda inmediata… Esto es un sueño… una esperanza.


Los dramas son cotidianos y nosotros, que vivimos y estudiamos en determinado lugar, los vemos permanentemente; pero, imaginemos lo que estará pasando en estos mismos momentos en aquellos lugares en donde todavía no han llegado los profesionales y las curaciones y/o terapias se realizan rezando al mítico Sol y empleando únicamente hierbas supuestamente medicinales para solucionar los problemas de salud. Esto puede ayudar, pero estamos seguros que no solucionan al 100% el problema; entonces, la gente abandona a su propio destino. Calla y espera lo inexorable e inevitable.

Todo esto va también en función de que la tarea de los comunicadores es trascendente. ¿Por qué? Porque con nuestro trabajo podemos sensibilizar a todas aquellas personas que de alguna manera puedan participar en este tipo de actividades que no tienen la culpa de haber nacido pobres… Ellos también quieren vivir para aportar a nuestra comunidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por leer : )

Se le agradece.